Puerto Madero clama por ayuda: afectados por el Mar de Fondo solicitan créditos y obras de protección

Puerto Madero, Chiapas.– El Mar de Fondo mantiene en crisis a decenas de familias de Puerto Madero, donde el fuerte oleaje ha provocado daños en palapas, restaurantes, comercios y viviendas, además de avanzar sobre terrenos del panteón de la comunidad.
Pescadores, comerciantes, palaperos y trabajadores hicieron un llamado urgente a las autoridades federales y estatales para atender la situación que enfrentan desde hace varios meses y que, aseguran, ha golpeado severamente la economía local.
Los afectados se han organizado a través de la organización de comerciantes de Procentro, en coordinación con la Sociedad Cooperativa Cerca del Mar, con el objetivo de solicitar acciones para contener el avance del mar, así como apoyos económicos y créditos del Banco del Bienestar que les permitan hacer frente a las pérdidas.
Marilú Zetina Victorio, representante de la Sociedad Cooperativa Cerca del Mar, explicó que cada episodio de Mar de Fondo representa un nuevo riesgo para la comunidad, debido a que el oleaje destruye palapas y se lleva poco a poco parte del terreno del panteón.
Señaló que la ausencia de turismo durante estos meses también ha generado una fuerte caída en los ingresos de comerciantes, vendedores, trabajadores y prestadores de servicios.
Entre las principales demandas se encuentra la construcción de cortinas de piedra y enrocamiento en una zona de aproximadamente 250 metros, con el propósito de reducir el impacto del oleaje y proteger la zona ribereña.
Por su parte, Eugenio Arévalo Fuentes, representante de los pescadores libres de Puerto Madero, advirtió que el riesgo es que el mar continúe avanzando y termine afectando el resto del panteón y las palapas que todavía permanecen en pie.
Explicó que alrededor de 200 pescadores han visto afectada su economía, ya que cuando se presenta Mar de Fondo, la Secretaría de Marina restringe la salida de embarcaciones por seguridad. Los periodos pueden extenderse de una semana hasta 15 días, dejando sin actividad al sector pesquero y generando un efecto negativo en todo el comercio de la comunidad.
“Ya entrando y llevándose el panteón se va a llevar las escuelas que tenemos, como es la primaria, un kínder y una secundaria; es una ventana que está afectando a la comunidad de Puerto Madero, es un problema social”, manifestó.
Puerto Madero cuenta con alrededor de 18 mil habitantes, muchos de ellos relacionados directa o indirectamente con la pesca y otras actividades comerciales que generan empleos para numerosas familias.
Julio César Agreda Celis, palapero y restaurantero, señaló que actualmente al menos ocho negocios han resultado afectados, cinco de ellos con destrucción total, mientras que otros propietarios realizan reparaciones con sus propios recursos para intentar resistir el embate del mar.
Indicó que la actividad económica se encuentra severamente golpeada debido al temor de los visitantes y a la falta de turismo.
Destrucción y desesperanza a la orilla del mar
En la zona donde anteriormente se encontraban las palapas y restaurantes, ahora solo quedan restos de construcciones, pedazos de cemento, albercas destruidas, tanques, pisos y palmeras.
María de los Ángeles Hernández Álvarez, palapera de Puerto Madero, señaló que el Mar de Fondo ha afectado a una amplia cadena económica, desde propietarios de palapas y restaurantes hasta taxistas, tricicleros, pescadores, comerciantes y pequeños negocios.
Los afectados pidieron al Gobierno de México y al Gobierno de Chiapas voltear la mirada hacia Puerto Madero y atender de manera urgente el problema antes de que el mar continúe ganando terreno.
Advirtieron que, mientras no se realicen obras para contener el oleaje y proteger la zona, cada nuevo episodio de Mar de Fondo podría significar más pérdidas para las familias de esta comunidad costera.
“Puerto Madero también paga impuestos y necesita ser escuchado”, señalaron los afectados, quienes mantienen la esperanza de que las autoridades intervengan antes de que el mar termine por llevarse lo poco que aún permanece en pie.






