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En Tuxtla Chico, el cacao mantiene viva una tradición milenaria

Sus orígenes se conservan en la historia de las familias productoras y su sabor ha trascendido fronteras

TAPACHULA, Chiapas.— En Tuxtla Chico, la producción de cacao representa mucho más que una actividad agrícola: es una tradición que ha pasado de generación en generación y que mantiene vivos los orígenes de una de las bebidas más antiguas y reconocidas de la región.

José Luis Pérez Bravo, productor de cacao y chocolate, destacó que el cacao y sus derivados forman parte de la identidad de esta región fronteriza, desde donde, de acuerdo con la tradición local, este producto se ha extendido hacia distintas partes del mundo.

Explicó que el cacao y el chocolate poseen importantes valores nutritivos, además de grasas naturales y carbohidratos, mientras que su sabor y características lo han convertido en un producto apreciado en otros continentes.

“La importancia del cacao y del chocolate radica en los valores nutritivos; tiene grasas naturales, carbohidratos y es una bebida muy exótica para otros continentes, pero para nosotros es algo elemental para la nutrición”.

La actividad cacaotera también representa el sustento de cientos de familias de la región. A partir del cacao se elaboran diversos productos y bebidas, por lo que los productores han buscado innovar en su transformación y comercialización para mantener vigente esta tradición.

Pérez Bravo señaló que una de las características del cacao nativo de Tuxtla Chico es su producción sin productos químicos, al tratarse de un cultivo que puede mantenerse bajo prácticas orgánicas.

Sin embargo, reconoció que la producción ha enfrentado dificultades debido a enfermedades como la monilia, aunque existen variedades que presentan mayor resistencia y permiten conservar parte de la producción.

En las comunidades donde las familias continúan cultivando y transformando el cacao, permanece también una herencia cultural que ha sobrevivido durante generaciones: la elaboración del chocolate y de la tradicional bebida que, por su historia y sabor, ha sido considerada desde tiempos ancestrales como el “manjar de los dioses”.

Para los productores de Tuxtla Chico, preservar el cacao significa mantener una tradición, generar sustento para las familias y conservar una parte de la historia de esta región del Soconusco.

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