
TAPACHULA, CHIAPAS.— En medio de una fuerte lluvia, la noche de este domingo la caravana migrante “Fe y Esperanza” retomó su camino desde Tapachula con rumbo al norte de México.
El contingente, integrado por cientos de personas provenientes principalmente de Honduras, El Salvador, Guatemala, Ecuador y Haití, había llegado a Tapachula el pasado jueves y permaneció varios días en la ciudad antes de continuar su recorrido.
Con bolsas de plástico para proteger sus pocas pertenencias de la lluvia, hombres, mujeres, niñas y niños abandonaron el parque Bicentenario y avanzaron por la ruta costera.
A diferencia de otros grupos, integrantes de esta caravana aseguran que mantienen como objetivo continuar hacia el norte y, en algunos casos, llegar a Estados Unidos, pese al endurecimiento de las políticas migratorias y a las dificultades que enfrentan durante el trayecto.
José Zelaya, migrante hondureño originario de San Pedro Sula, relató que salió de su país el pasado 20 de septiembre acompañado por siete integrantes de su familia.
“El líder es el hambre, la necesidad principalmente. Los niños y las mujeres, hasta donde aguanten, seguirá este contingente que tiene una meta de llegar a su destino”, expresó.
Zelaya explicó que busca llegar a Estados Unidos para apoyar a los familiares que dejó en Honduras.
“Tengo hijos que dejé en mi país, tengo a mi mamá y a mi familia y pues la idea es seguir para adelante con la ayuda del pueblo mexicano”, señaló.
Migrantes varados en Tapachula se suman a la caravana
Entre quienes se incorporaron al contingente se encuentra Vinicio Obonaga, originario de Ecuador, quien aseguró que decidió unirse después de permanecer alrededor de dos meses en Tapachula mientras espera avances en sus trámites migratorios.
Explicó que realizó gestiones ante la COMAR y el Instituto Nacional de Migración, pero continúa esperando una respuesta.
“Pienso que esta es la oportunidad porque si no, no podemos avanzar. Me uní en Tapachula, yo estuve aquí dos meses y no ha habido respuesta”, comentó.
Obonaga viaja acompañado de sus hijos pequeños y señaló que su intención es llegar a Monterrey, Nuevo León, donde espera regularizar su situación migratoria, establecerse y conseguir empleo.
A diferencia de otros integrantes de la caravana, dijo que por ahora ha desistido de continuar hacia Estados Unidos.
Una ruta marcada por la incertidumbre
También una mujer originaria de Guatemala, quien pidió omitir su nombre por seguridad, relató las dificultades que ha enfrentado durante su estancia en México.
Explicó que inicialmente tenía previsto trasladarse al Estado de México, pero aseguró que durante su recorrido enfrentó una situación que la llevó a cambiar sus planes y decidir continuar hacia Estados Unidos junto con la caravana.
“Es mucho más rápido y no lo agarra Migración ni nadie más. Es bastante complicado, pero es la forma más fácil de llegar a su destino”, expresó.
Mientras la lluvia continuaba, las familias avanzaron con mochilas, maletas y carriolas, buscando continuar su recorrido por la frontera sur y avanzar hacia el norte del país.
La caravana “Fe y Esperanza” inició así una nueva etapa de su recorrido, marcada por la incertidumbre, las necesidades económicas y la búsqueda de alternativas para regularizar su situación migratoria o continuar hacia su destino.






